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HUMANIZAR LA SANIDAD

Hoy no voy a hablar de la importancia que tiene el hecho que a una persona la traten como tal, cuando se encuentra mal. No voy a hablar de la importancia que la atención emocional tiene para un proceso de mejora física, de cómo dejar de sentirse un número ayuda a sentirse mejor. Podría hablar mucho de ello, pero hoy NO. 

Hoy voy a hablar de todos los profesionales a los que les pedimos humanizar la sanidad.

A todos esos profesionales que también son personas, ¿estamos cayendo en la cuenta de ello?

Me imagino a los profesionales de la salud, como la sierra de la que nos habla S. Covey: 

Cuenta que paseando un día por el bosque se encontró un leñador exhausto serrando árboles. Intrigado le preguntó, y el leñador le habló de su urgencia por terminar de talar toda la zona en lo que le quedaba de día. Intentó hacerle ver que su sierra no estaba afilada, que sería bueno que parara a ponerla a punto, pero el leñador le respondió que no tenía tiempo de pasarse a afilar su sierra… y siguió serrando árboles con cada vez más esfuerzo y cada vez menos resultados.

¿Y por qué los profesionales de la sanidad son la sierra y no el leñador?

¿Y por qué los profesionales de la sanidad son la sierra y  no el leñador? El papel de leñador se lo doy a las organizaciones sanitarias, esas que diseñan y publicitan importantes acciones de mejora en la atención al paciente, utilizando como herramientas unas sierras, con las que no cuentan, o en el mejor de los casos cuentan como hacedores profesionales y menos como personas.

Y es MUCHA la diferencia, porque supone reconocer la necesidad de tener en cuenta la salud emocional de aquellos a quienes pedimos que atiendan y tengan en cuenta la salud emocional de los demás, a su vez.

Al final, se quedan en ese papel de sierra, ese importante instrumento con el que lograr talar la mala atención al paciente, con el que seccionar los problemas de salud, pero que no tiene voz, ni tan siquiera es cuidada para que pueda hacerlo. Se les ha dado pautas de cómo atender, en cuánto tiempo atender, qué cosas decir, qué procedimientos …, pero se les ha olvidado tenerles en cuenta y se les ha olvidado prepararles para un modelo de intervención que no han visto en sus estudios y que tiene un gran desgaste emocional. Y no hay nada peor que una cuchilla desgastada para trabajar la madera de las personas.

¿Qué hacer entonces?

¿Qué os parece si convertimos por unos minutos este bosque que no nos gusta en un bosque diferente? ¿Qué os parece si damos vida a cada componente de este proceso de humanización de la sanidad?

En este bosque que nos estamos creando los árboles tienen vida y no solo talamos sus enfermedades, sino que conseguimos que sigan viviendo en un buen estado.

En este bosque encantado, ese leñador que ha sido capaz de entender que los árboles son algo más que madera, ha sido también capaz de mirar la sierra y ver que también tiene vida. Y sin dejar de hacer planificaciones pensando en el bienestar del bosque, ha tomado a la sierra de su mano para juntas trabajar para conseguirlo.

Los árboles han dejado de descargar sobre la sierra todos sus malestares, simplemente por el hecho de que es la que está más cerca, la que les toca directamente, la que en ocasiones tiene que ocuparse de cosas que no les gustaría que ocurrieran.  Y cuando le piden a la sierra que les reconozca como seres vivos, como personas, la miran y son capaces de reconocer que esa sierra también es como ellos: cumple un papel profesional, pero también es ese ser, esa persona, viva.

En este mundo las sierras no son un instrumento inerte, son una parte importante en la creación de este bosque sano, una parte con vida, que también quiere sentirse bien.

Y se lo han creído. Se han dado cuenta que en el bosque de la vida, tener vida es esencial para integrarse en el bosque. Se han dado cuenta que tienen que mostrarse como personas para que así les reconozcan. Se han dado cuenta que a veces una mirada cura más que un diente de la sierra perfectamente afilado y tecnológicamente conformado. Se han dado cuenta que tener vida les hace más eficientes y les hace más felices. Se han dado cuenta que a veces no es necesario “un gran plan”, que la mayor parte de las veces un segundo, una mano, un gesto… es suficiente.

Y se han dado cuenta que cuando llevas tantos años de sierra tradicional, entrar en este bosque no es fácil. Por eso es importante el apoyo de los leñadores, de los árboles, de ellos mismos. Por eso es importante empezar a trabajar ya, para hacer este bosque real.

Humanizar la sanidad empieza por reconocer que también los profesionales son personas y ayudarles a gestionar este rol. Humanizar la sanidad empieza por humanizar el día a día de las personas que trabajan en la sanidad, para que luego puedan transmitirlo a los demás. Y para eso, al igual que han entrenado cómo hacer una operación, cómo sacar un diente, cómo limpiar una herida, cómo hacer unas pruebas… deberán entrenarse. Deberán querer y poder hacerlo. ¿Les ayudamos a sentirse bien como personas cuando ejercen como buenos profesionales?

enero 16, 2019
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