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Felicidad y empresa: que las expectativas no te ahoguen.

Tu empresa quiere que seas feliz. De tu felicidad depende en gran medida su éxito, dado que tu felicidad te hará más positivo, querrás avanzar, querrás promover avances, te relacionarás mejor...

Numerosos estudios demuestran cómo tu bienestar emocional correlaciona positivamente con una mejora en los resultados de tu empresa, porque como persona eres la base y el actor de cualquier proyecto de desarrollo y mejora. Así que sabiendo esto, tu empresa se siente en la obligación de hacerte feliz.

Ahora bien, ¿Cómo hacerlo? ¿Quizás dándote lo mejor?. Imagínate…

Estás en una piscina, rodeado de un agua cristalina, disfrutando del contraste entre el calor y el fresquito del agua, sintiendo la ingravidez, sin nada en que pensar más que sentir la caricia del agua, dejándote flotar … ¿te han podido hacer feliz? ¿es eso tu felicidad?

Volvamos a la piscina. Tu empresa te ha permitido disfrutar de ella. Pero te darás cuenta que para unos el agua está caliente y para otros fría, que unos nadan y otros se hunden… Verás que a unos les basta con un rato y a otros se les arruga la piel por mantenerse en ella. Comprobarás que unos se divierten y otros se aburren. Unos aprovechan para disfrutar el momento y otros para pensar en cuando no lo tengan. Unos sienten la caricia y otros se sienten rodeados…

Ahora piensa por un momento que tu empresa, que tanto ha invertido en esa estupenda piscina, lógicamente quiere saber que tú estás contento en ella. Entonces te encuestará, te observará y te pedirá que disfrutes. Para sentirse bien, y para ver resultados.

Y quizás ahí estás tú, con el agua al cuello, la piel como los garbanzos a remojo, agarrado al bordillo porque no sabes nadar… y sonriendo.

¿Estamos consiguiendo esto en las empresas cuando fomentamos la necesidad de que nuestros trabajadores sean felices?

Recientemente leía en un artículo cómo las personas llegaban a sentirse constreñidas en su trabajo por una sonrisa, por esa necesidad de aparentar que TODO es felicidad. Cómo se sentían teniendo que mostrarse siempre perfectos, siempre felices, siempre amigos de sus compañeros de trabajo, siempre motivados….

En nuestro día a día como profesionales del bienestar emocional en la empresa estamos viendo cómo los “atajos a la felicidad” no logran los resultados esperados, sino todo lo contrario.

Las empresas podemos cuidar y apoyar la gestión emocional de las personas que conforman nuestros proyectos, podemos ofrecer recursos para que sepan vivir y ponderar su vida, podemos apoyar en los momentos difíciles… pero no podemos ni debemos intentar hacerlas felices, ni mucho menos podemos ni debemos exigir que los sean, o lo parezcan.

¿Lo habías pensado?

La felicidad de las personas es un proceso, no una meta.

La felicidad es un proceso, no una meta, que como ocurre con la motivación, depende de cada persona. Es, como bien dice S. Covey, un cambio de dentro a afuera y como empresa podemos facilitar ese cambio pero no maquillarlo.

Por poner alguna de sus metáforas es como si, después de numerosos estudios que lo avalan, y teniendo clara la necesidad de tener nuestros campos cultivados para poder comer, nos dedicáramos a tirar fotos de alimentos sobre una gran extensión: cuantas más fotos y en una mayor extensión, mejor.

Quizás nos parezca ridículo cuando lo visualizamos en este ejemplo. No es lo mismo alimentos que son plantados y cultivados, que la foto de un alimento. Tener más fotos no garantiza más alimento real. Los alimentos alimentan cuando son ingeridos por alguien que realiza la acción de comer…

¿Y en nuestra realidad como empresa?

¿Y en nuestra realidad como empresa? ¿Estamos colocando fotos, muchas y maravillosas fotos de felicidad? ¿Estamos tapando el campo con tanta foto en lugar de facilitar y hacer espacio para cultivar lo que realmente buscamos?

No es sencillo, pero es posible. Nuestra acción como empresa pasa por despejar el campo y facilitar abonos, inclemencias incluidas. Nuestra acción como personas pasa por buscar cada posibilidad de cultivo y hacer el esfuerzo por ella, inclemencias incluidas.

¿Pasamos a la acción? ¿Dejamos la piscina para las vacaciones de cada uno, si quiere? ¿Dejamos de lado las fotos y pasamos a las realidades? ¿Iniciamos juntos el proceso y vivimos juntos los resultados?

octubre 22, 2018
Empresa de personas, hasta el final
Quizás todo o parte puede ir mal, y quizás tengas que tomar decisiones para finalizar esta relación, quizás. Pero tu vida como proyecto dependerá no sólo de las decisiones que tomes, sino de cómo las tomes. Esta relación que habéis tenido quizás tenga que llegar...

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