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Empresa de personas, hasta el final

En los duros momentos en los que tú como empresa debes prescindir del trabajo de una o muchas personas, debes pensar que eres algo más que números para ellos, y contar tus trabajadores en personas.

Quizás todo o parte puede ir mal, y quizás tengas que tomar decisiones para finalizar esta relación, quizás. Pero tu vida como proyecto dependerá no sólo de las decisiones que tomes, sino de cómo las tomes. Esta relación que habéis tenido quizás tenga que llegar a su fin,  y eso duele,  y marcará el futuro de muchas personas. También el tuyo, empresa. ¿O crees que no?
Con las personas que forman tu proyecto, tienes una relación de sinergias. Tú como empresa eres un proyecto de desarrollo y en todo desarrollo, la amputación, incluso de una parte pequeña de ti, te condicionará. El cómo lo hagas quedará visible para siempre, en tu operatividad y en tu estética; en cómo podrás seguir y en cómo te verán. Quizás la ciudad en la que estás sea muy pequeña y creas que no tiene importancia, pero el mundo, dicen “es un pañuelo” y tus hechos serán tu tarjeta de presentación. ¿Seguro que no te importa?
Tú como empresa tienes muchas máquinas y números que hacer, pero esas máquinas y esos números están movidos por personas. Al final no eres más que una relación de personas con más o menos acompañamiento.
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No sólo cifras

Hoy te voy a hablar del final de una relación, que como en todas la relaciones humanas, deja tanta o más huella como los momentos de compartir. Un final que es tan traumático como el final de cualquier otra relación humana. Un final que duele en personas, en cada persona, no en cifras, no en grandes cifras. 

Ahora bien, ten en cuenta que tú, como empresa, puedes elegir cómo romper el final de esa relación.

Una es el si te he visto no me acuerdo, el hasta aquí llegamos y ya no nos interesamos. Sobre el papel parece un buen final. Lo es cuando no hay sentimientos de por medio. Quizás si las personas que forman parte de ti nunca se han sentido identificadas con tu proyecto, si su vida tiene poco que ver contigo, si el pueblo que pisas no siente que formas parte de él… sería perfecto.

Pero ten cuidado, porque si cuando en ese “si te ha visto no me acuerdo” la única que no te acuerdas eres tú, ese final perfecto sería irreal. Cuando para un pueblo, para las personas que fueron tu proyecto… has sido y eres algo importante, has sido y eres la base de su todo, tu indiferencia hace más daño que tu decisión. Entonces al trauma del final de esa relación, al dolor de saber qué será de cada persona, se une el dolor del  engaño: el que produces cuando generas la sensación de que ellos no han sido nada para ti, cuando tú eres todo para ellos.

Para que esa parte de ti que aún son tus trabajadores no acaben su relación contigo con ese dolor, es importante que puedan saber que, si bien quizás no podéis seguir juntos, debe haber una razón más allá de la numérica, porque es importante que no se sientan un número más entre muchas cifras. Debes dejar claro, que ni es un capricho ni es un número. No les des sólo cifras,  no son compras, son personas.

Responsabilidad con la sociedad, con las personas que han estado a tu lado

Sabemos no obstante que no quieres una separación traumática (he de advertirte eso sí, que es difícil que una separación con afectos no lo sea). Sabemos que no quieres ese final en el que llegamos a un nivel tal de desacuerdos que nuestro objetivo es el “ no win to no win”, ese en el que ambos nos sentimos utilizados, ese en el que buscamos hacernos daño, y en el que por muy pequeños que parezcan unos y grande tú, todos podéis salir dañados.

Sabemos que tú, empresa, quieres que las cosas acaben lo mejor posible. Sabes que los finales siempre son traumáticos, que siempre suponen una derrota, créeme también para ti. Pero también sabes que los finales en los que nadie busca ganar a costa del perder de los demás, duelen un poquito menos. Por eso es bueno que intentes que la ruptura no sea más traumática por el cómo se hace que por el terrible hecho de hacerla.

Entonces es cuando piensas en los beneficios sociales: lo haces  por las personas de tu proyecto o lo haces por quedar bien con su entorno, pero lo haces.

Pero sé cuidadoso, tenlo todo en cuenta. Cuando se acaba una relación acaban dañadas principalmente las personas.. y el apoyo social debe ser un apoyo a las personas. Lo económico será crucial para salir adelante inicialmente, pero es también crucial facilitar que esas personas que eran tu proyecto, sigan sintiéndose personas capaces de afrontar realidades y crear futuro. Recuerda: sólo números, NO.

Si quieres acabar esta relación con dignidad, tienes que ofrecer explicaciones. Y sólo después debes dotar a esas personas no sólo de recursos sino también de estrategias para arreglar emociones rotas, para generar expectativas, para ayudarles en el gran cambio que supone tu marcha. Si quieres acabar esta relación con dignidad, debes acabarla pensando en las personas, no sólo en  las cifras.

Sólo así, cuando te vayas con tus naves y dejes de ser un mal recuerdo, conseguirás ser alguien que formó parte de la historia de una ciudad, y de sus personas. Sólo así, ayudarás a las personas que sí deben importarte, a superar una situación que posiblemente hoy les supere, pero mañana sólo formará parte de sus recuerdos como algo superado.

Piensa en personas, ofrece a personas, cuenta con las personas… porque son las personas, siempre las personas las que harán de ti, un proyecto con vida propia.

¿Lo habías pensado?

octubre 2, 2018
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